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Black and white image of the Tesla Science Center at Wardenclyffe

La transformación de Tesla

De Christopher Curley

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04/06/2023

Leica BLK ayuda a preservar el legado de un inventor pionero y su último laboratorio.

 




En un tranquilo pueblo situado en el extremo oriental de Long Island, a unos 113 kilómetros de la ciudad de Nueva York, se encuentra el último laboratorio del inventor Nikola Tesla que ha llegado hasta nuestros días.

En la actualidad, gracias a cierto fabricante de coches, el nombre Tesla está presente en la conciencia popular, pero durante buena parte del siglo XX y los primeros años del XXI, el legado del famoso serboamericano se desvaneció casi por completo de la historia, a pesar de que sus invenciones contribuyeron a crear los sistemas de radio inalámbrica y de distribución de electricidad que cimentan casi todos los aspectos de la vida moderna.  

La falta de notoriedad de Tesla llegó a ser tal que el laboratorio estuvo a punto de ser demolido en 2012, hasta que una heroica iniciativa de micromecenazgo recaudó casi 1,4 millones de dólares (un récord en aquel momento) de más de 33 000 donantes en seis semanas para comprar el laboratorio y el terreno circundante y sentar las bases de su transformación en un espacio vivo para honrar los logros del inventor e inspirar a una nueva generación de pensadores, inventores y emprendedores.

“Aquella multitud de donantes incluía a numerosas personas de la comunidad de innovación internacional”, explica Marc Alessi, director ejecutivo del Tesla Science Center de Wardenclyffe (TSCW). “Eso es lo que hace que este centro sea especial. La historia de Tesla, cómo lo salvó el mundo y cómo tantas personas interesadas en la innovación sumaron sus fuerzas en este lugar”.    

 

Una demolición delicada y una reforma ambiciosa

El interés por la innovación y la exploración de nuevas tecnologías fue uno de los elementos que llevaron al equipo de Tesla Science Center a contactar con Leica Geosystems, parte de Hexagon, para proponer una colaboración entre las dos organizaciones para escanear el laboratorio con el fin de desarrollar activos digitales y hacer un seguimiento de las distintas fases de la reforma.

Tras limpiar y despejar el terreno en la década posterior a la adquisición del laboratorio y conseguir su inclusión en el Registro Nacional de Lugares Históricos, el equipo estaba a punto de embarcarse en una de las primeras fases importantes de la construcción, dentro del proceso que culminaría con la conversión del laboratorio de Tesla en un museo y centro científico funcional: la delicada demolición de los más de 9200 metros cuadrados de la extinta fabrica de procesado fotográfico anexa, que estaba unida como una lapa al laboratorio de ladrillo de Tesla, con más de un siglo de antigüedad.

Eso significaba que crear un gemelo digital del lugar con el nuevo Leica BLK360 era un paso esencial para conservar algunos de los datos arquitectónicos del área antes de que los equipos de demolición empezaran a desmantelar las partes del edificio más nuevo que estaban unidas estructuralmente al laboratorio de Tesla.

Pero invertir en el proceso todo el tiempo necesario y extremar el cuidado del lugar priorizando su preservación es más importante que avanzar con rapidez en el proyecto, según explica a Leica Geosystems Jane Alcorn, miembro de la Junta y cofundadora del proyecto Tesla Science Center.

“Nos parecía fundamental garantizar la integridad del edificio y los terrenos circundantes, y también la del legado de Tesla. Se trata de una construcción histórica diseñada por Stanford White, uno de los arquitectos más destacados de la época, y creo que tenemos la obligación hacia todas las personas que nos han apoyado de hacer bien las cosas”, añade Alcorn. “Ha sido un largo viaje: conseguir los permisos, limpiar y hacer estudios topográficos y tasaciones. No contábamos con los planos originales, así que, en cierto modo, teníamos que crear un plano inverso”.        

 

Escaneado del laboratorio y los terrenos circundantes

Con más de 6300 metros cuadrados de terreno y una edificación que no está preparada aún para el público, el escaneado podía haber resultado todo un reto, pero hacía un día soleado y claro y, gracias al trabajo realizado por el equipo de TSCW y los voluntarios para limpiar y preparar el terreno a lo largo de los años, había muchas líneas de visión claras tanto de la arquitectura como de los principales puntos de interés. El BLK360 cumplió con creces su cometido, y los escaneados se generaron con la máxima densidad posible y los ajustes de imagen más altos (Dense+, imágenes High Dynamic Range).    

Tras una inspección parcial del interior de la construcción, el equipo de Leica Geosystems decidió posponer los escaneados del interior por motivos de seguridad y dada la importante actuación de reforma y remediación requerida para capturar un plano de la planta y un modelo 3D del edificio original. El equipo de Tesla estuvo de acuerdo en que ese objetivo sería más adecuado para una fase posterior del proyecto.  

 

Escaneado del Tesla Science Center de Wardenclyffe realizado con BLK360 en Register 360

 

Un centro científico global en casa y en el metaverso

Aunque la demolición está empezando, aún faltan años de trabajo —y varios millones de dólares de financiación— para cumplir el objetivo final: la reforma del laboratorio original de Tesla y la construcción de un centro científico y de aprendizaje en el recinto.

Mientras tanto, sin embargo, se ha iniciado la creación del Tesla Science Center virtual, algo que siempre estuvo en los planes del equipo, pero que ha ganado aún más importancia tras dos años de pandemia de COVID-19.

“Cuando se declaró la pandemia, empezamos a poner a prueba nuestra visión futura con una programación virtual. En aquel periodo llevamos a cabo 48 programas que atrajeron a estudiantes de 37 estados y 26 países diferentes”, explica Alessi.  

Eso reforzó el compromiso del equipo no solo con proporcionar una programación virtual periódica, sino también con la creación de un sitio online permanente para el Tesla Science Center en alguna versión del metaverso.

“Siempre tuvimos la idea de dar peso al aspecto virtual, porque creemos que el 50 % de lo que hacemos en las instalaciones debería ser virtual”, añade Alessi. “Hay tres motivos para eso. En primer lugar, Tesla fue una figura global. En segundo lugar, el mundo ayudó a salvar este espacio y sabemos que no todos van a venir a Nueva York de inmediato. Y, por último, estamos poniendo en marcha un centro científico en 2022 con un planteamiento tecnológico diferente. Nuestras conversaciones con expertos del sector nos han ayudado a entender que hacer todo lo posible para que la gente participe en el ámbito virtual tiene mucho más sentido que volver a construir un Palacio de Cristal aquí en Long Island, en el North Fork”.          

Mientras los equipos del Tesla Science Center desarrollan los activos para su interpretación del lugar en el metaverso, el gemelo digital del edificio del centro científico y los terrenos generado con el BLK360 ayuda a crear una referencia precisa al modelo 3D.

“Para eso, el primer paso es crear el mapa”, señala Douglas Borge, director de operaciones de TSCW.

Vamos a plantearnos una construcción de envergadura, de manera que habrá un espacio físico y un espacio virtual, pero cada uno de ellos será único y tendrá la finalidad de enseñar algo diferente.

“Ahora mismo, nuestro objetivo es completar el proceso en un total de dos años, que se dedicarán a crear el mapa y construir todos los activos necesarios para contar con un espacio de museo virtual”.  

Crear un espacio que sea no solo un museo, sino también un centro científico vivo es un proyecto muy especial para Alcorn, que inició sus esfuerzos para preservar el laboratorio e introducir una programación regular de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas en los colegios locales en la década de 1980.

“Nuestro objetivo era ofrecer formación científica a los niños y, con el tiempo, a las familias. Esa era la idea”, explica. “Pero entonces, a medida que fuimos descubriendo cosas sobre Tesla, su trabajo y lo que había intentado hacer, nos enganchamos y decidimos que no teníamos que crear únicamente el centro de aprendizaje, sino también un monumento conmemorativo y un museo vivo que honrara la memoria de Tesla, su legado y todo lo que él trató de hacer para mejorar la humanidad. Resultó ser una visión mucho más amplia de lo que habíamos pensado cuando comenzamos”.      

Pero el viaje, según Alcorn, ha merecido la pena.

“A lo largo de todo el proceso, hemos intentado hacer lo correcto para Tesla, el espacio, la comunidad, la ciencia y la preservación de la historia”, explica. “Es un maravilloso problema con numerosas facetas”.  

“Y no se trata solo de la historia: también tenemos la mirada puesta en el futuro, como Tesla. Era un futurista: todo lo que hizo tenía relación con el futuro. Así que hemos llegado a la conclusión de que nuestra misión es crear la fundación adecuada para el futuro. No queremos hacerlo sin más: queremos hacerlo bien”.